«Diccionario General del Zulia» por Francisco Javier Pérez

Las décadas finales del siglo XX han visto florecer varias experiencias lexicográficas de notable aliento. Exceptuando los trabajos correspondientes a la descripción del habla del país, capítulo aparte en estas consideraciones, varias disciplinas se han ocupado de ordenar en bien logrados corpus lexicográficos los materiales teóricos y las referencias concretas correspondientes a sus saberes parciales y a las actividades producidas por éstos. Privilegiando para ello la exitosa forma del diccionario, los resultados hoy no dejan de entusiasmar a multitud de usuarios ansiosos de la información puntual y de los desarrollos ciclópeos que exigen este tipo de modalidades textuales de reapropiación y divulgación del conocimiento. Mencionar algunos de estos modelos exitosos no es más que una forma de manifestar el orgullo de nuestra ciencia. Encabeza la lista el Diccionario de historia de Venezuela, de la Fundación Polar, en sus dos pulcras ediciones (1988 y 1997) y en su reciente edición en formato CD-ROM (2000). Lugar de honor para el valioso esfuerzo producido, bajo la conducción del latinoamericanista Nelson Osorio, por el Diccionario enciclopédico de las letras de América Latina (1995-1998), editado en sus tres volúmenes por la Biblioteca Ayacucho y Monte Ávila Editores Latinoamericana. Antecedente importantísimo el que constituyen el Diccionario general de la literatura venezolana (Autores) (1974) editado por la Universidad de Los Andes y coordinado por Lubio Cardozo y Juan Pintó y que ha sido reeditado, lamentablemente en su versión inconclusa que no contempla el estudio de las obras y escuelas literarias. Asimismo, el Diccionario de las artes visuales. Completa esta lista eximia de manifestaciones lexicográficas culturales, el Diccionario de cultura popular venezolana (1999), obra del profesor Rafael Strauss, en hermosísima edición de la Fundación Bigott. Quedan fuera de este recuento, como se ve, un sector muy productivo de la actividad lexicográfica, aquélla que se destina a la descripción de la materia técnica de numerosas parcelas del saber moderno, diccionarios o glosarios de tecnolectos de enorme pertinencia para los conocedores y eruditos. Quisiera, además, mencionar algunas experiencias en realización que, sin duda, serán de fundamental interés en los años venideros. Pienso en el Diccionario de la danza en Venezuela, dirigido por Teresa Alvarenga; y en el Diccionario de cineastas venezolanos, que elabora Oscar Lucien.

Teniendo en cuenta ya la vista este marco de realizaciones, hoy recibimos el Diccionario General del Zulia, obra de dos entusiastas estudiosos nacidos en la ciudad de Maracaibo. Investigadores de la cultura zuliana, respetados miembros de la Academia de la Historia del estado Zulia, se propusieron ordenar en esta obra, armados de una inagotable paciencia y disciplina, el universo de la cultura zuliana. Galardonada con el Premio único de Investigación «Centenario de la Instalación de la Universidad del Zulia», en 1991, otorgado por el Consejo de Desarrollo Científico y Humanístico de la Universidad del Zulia, se trata de un esfuerzo enorme por ofrecer un primer resultado totalizador de los aportes de la inteligencia zuliana, las artes y las ciencias, abarcando las más variadas parcelas del quehacer zuliano y del tránsito -huella, más bien-, dejados por los hombres del Zulia en la historia, política y vida venezolana, desde la perspectiva pequeña o grande de la región y desde la otra, pequeña o grande, también, que ofrece la perspectiva nacional. Cuidada edición, viene acompañada de un prólogo que firma el respetado historiador zuliano Germán Cardozo Galué.
Voluminoso conjunto de informaciones, responde su ordenación a un sistema de descripción lexicográfica de probada efectividad en este tipo de realizaciones. Una síntesis de su propuesta descriptiva tendría que señalarla como entremezcla de modelos micro y macroestructurales.

Sustancialmente su estructura articular contempla: 1) Lema, en mayúsculas negritas; 2) Explicación central de la voz que, en general, consiste en un cuerpo de las informaciones más amplias alcanzadas, siempre en la idea de ofrecer el mayor número de elementos de significación; 3) Fuentes directas o específicas, entendiendo por las primeras las que tratan el contenido de la voz explicada (en el caso de escritores, sus obras principales), y las segundas, las que lo refieren indirectamente. Este último apartado se especifica en cuerpo menor al del resto del artículo.
A nivel del corpus y de la macroestructura, se abren posibilidades muy grandes para la inclusión de un registro amplísimo de unidades. Este abarca desde personajes, escritores, artistas, científicos, hombres públicos, obras, fenómenos, instituciones, sociedades, fiestas, costumbres, siglas, topónimos; haciendo, en todo momento, honor al adjetivo general que se consigna en el sintagma que titula la obra, a veces, en detrimento de una mayor unidad de conjunto. Se llega hasta a compendiar artículos que se refieren a personajes no zulianos que de alguna manera rozan problemáticas relativas al estado. Asimismo, ninguna pauta de restricción diacrónica es considerada, anotándose unidades dilatadas en el decurso amplio de la historia zuliana. Sin embargo, la necesidad de poseer un instrumento lo más abarcador posible sobre la materia cultural del estado Zulia hizo a los autores optar por esta solución globalizadora.
Un ejemplo representativo, aunque escogido entre los de mediana extensión por razones de espacio, de los mecanismos descriptivos ensayados por este diccionario podría ser el dedicado al lingüista maracaibero: LUZARDO, Rodolfo Nació en Maracaibo en 1905 y murió en Caracas en 1972. Economista (Universidad de Columbia, USA) y escritor (ensayista y poeta). Fue secretario privado del Presidente del estado Táchira y de Rómulo Betancourt, cuando presidía la Junta Revolucionaria de Gobierno desde el 19 de octubre de 1945; también se desempeñó como secretario general adjunto a la presidencia. Durante la dictadura de Pérez Jiménez colaboró estrechamente con las fuerzas de Acción Democrática en la clandestinidad. El 23 de enero de 1958 se encontraba en Nueva York y fue intérprete de Rómulo Betancourt en sus declaraciones a la prensa estadounidense. Asesor de empresas petroleras en cuanto a economía. Perteneció a diversas instituciones de carácter científico y socio-cultural. Ha publicado numerosas obras de índole económica y sus trabajos sobre el lenguaje regional son muy apreciados.
FUENTES DIRECTAS: Venezuela: Business and finances. Englewood Cliffs, N.J.: Prentice-Hall, (1957), p. 167. Alfredo: breve historia con sus notas marginales. Caracas: s.e., 1961, p. 13. Episodes of the Americas. Caracas: Edit. Sucre, 1962, p. 128. Andanzas de América. Caracas: Edit. Sucre, 1962, p. 150. Sentires of old days. Caracas: Edit. Sucre, 1962, p. 128. Notas histórico-económicas 1928-1963. Caracas: Edit. Sucre, 1963, p. 262. Mi álbum de afecto a la memoria del Dr. Manuel Antonio Pulido Méndez. Caracas: Edit. Sucre, 1965, p. 58. Rio Grande: Norte y sur = North and south. Caracas: Edit. Sucre, 1965, p. 175. Lenguaje zuliano: Castellano, modismos y barbarismos. Caracas: Edit. Sucre, 1966, p. 181. Lenguaje zuliano: Notas adicionales. Andalucismos en Venezuela. Caracas: Edit. Sucre, 1968, p. 63. El nuevo concepto monetario: Su ejecución = The new monetary thought: Its implementation. Caracas: Edit. Sucre, 1968, p. 43. Lingüística americana. Caracas: Edit. Sucre, 1969, p. 33. A Teresita de la Espriella. Caracas: Edit. Sucre, 1970, p. 42. Más sobre Caribes y Chibchas: Compendio de referencias. Caracas; Edit. Sucre, 1971, p. 49. Memorial crítico sobre estudios americanistas. Caracas: Edit. Sucre, 1971, p. 61. Estrategias paralelas en la confrontación emancipadora. Caracas: Edit. Sucre, 1973, p. 46. FUENTES ESPECÍFICAS: CARDOZO, Lubio y colaboradores. Diccionario general de la literatura venezolana. (Autores). Tomo I, p. 287. VARIOS. Valores humanos de la Gran Colombia, p. 1,080. VARIOS. M.S. de Venezuela, p. 486.

De esta manera, la obra va cumpliendo, a lo largo de sus dos gruesos volúmenes, el objetivo que se ha trazado en torno al compendio descriptivo de las unidades léxico-conceptuales y de los términos culturales sobre el Zulia. En otro sentido, se trata de una posibilidad de abordar la no siempre clara inserción de los aportes regionales a la cultura nacional; cultura, por otra parte, diseñada desde los centros y las hegemonías que la capital dicta y establece, a veces más inconsciente que conscientemente. Así la obra misma, como su denso y llamativo contenido, están revirtiendo esta idea para, en su lugar, proponer que, al menos en el caso del Zulia, la participación en el banquete ha sido muy significativa. Una lectura, menos informativa y más etnográfica de este diccionario, tocada por consideraciones socio-históricas e ideológico-filosóficas, nos permitiría no sólo derrumbar el pensamiento de que la cultura de Venezuela es la cultura de Caracas, sino entender, y esto es central, la inmensa cuota de significación que la cultura y ciencia de esta región ha tenido en el desarrollo de estos procesos. A partir de ahora, no se las puede ver como manifestaciones curiosas propiciadas por el espíritu pequeño de las regiones, sino como fuerza que está llamando a su consideración como parte activa y generadora de las líneas constitutivas del espíritu nacional. En este sentido, muestra significativa reflejaría también el ya clásico estudio Bibliografía zuliana. Ensayo 1702-1975 (Maracaibo: Universidad del Zulia, 1987), de Germán Cardozo Galué, entre otros de menor vuelo.

Todas estas razones, sumadas al rigor y disciplina que esta obra nos está demostrando, hacen de ella tina referencia de primer orden para el conocimiento de lo que el Zulia significa como presencia cultural. Exige, además, una obligatoria consulta, confirmatoria, sin duda, de lo que hemos ignorado sobre la región zuliana y de lo que tenemos que comenzar a considerar.

El diseñador de la portada del Diccionario General del Zulia corresponde a Nubardo Coy.

Caracas, 2000


Francisco Javier Pérez Licenciado en Letras por la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Especializado en lexicografía en Alemania (Universidad de Augsburgo). Secretario de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE). Profesor Asociado en la Universidad Católica Andrés Bello. Investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UCAB. Investigador por Concurso en la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). Ha centrado su actividad de investigador en áreas lingüísticas, tales como lexicografía e historia de la lingüística. Asimismo, ha dedicado algunos estudios a la interpretación del fenómeno literario desde la perspectiva lingüística. Autor de diez librosentre los que destacan: Historia de la lingüística en Venezuela (1988), Diccionario del habla actual de Venezuela (1994), Estudios de lexicografía venezolana (1997), Satisfacciones imaginarias. Una indagación sobre lingüística y poética (1998) y Mitrídates en Venezuela. Diccionarios, poliglotismo y lenguas indígenas en Julio C. Salas (1999). Diccionarios, discursos etnográficos, universos léxicos (2000), Incursiones de lingüística zuliana (2000).

1 thought on “«Diccionario General del Zulia» por Francisco Javier Pérez

    Nubardo Coy

    (20 abril, 2018 -10:11 pm)

    Gracias amigos… por nombrarme pero la portada del diccionario no es mía, si mal no recuerdo es de maría chirinos, el diseño el resto del diseño si es mio…

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